Pan casero de espelta

El pan es una buena opción en cualquier momento del día. Puedes comerte cualquier pan, pero si es un pan de espelta con semillas, crujiente, casero y buenísimo, será mucho más sano.
En casa nos gusta el pan, el pan que sabe y huele a pan. Por esta razón, decidimos hace tiempo hacer el pan nosotros mismos. Esta receta  nos funciona realmente bien, nos encanta comerlo tostado, sin tostar, para desayunar, dulce, salado y de todas las maneras. Es crujiente, sabroso y queremos compartirlo contigo!

Por cierto, además de rico, es sano. La harina de espelta no es una harina procesada y contiene mucha más fibra que la harina de trigo, lo que se traduce en una mejor digestión. Además, le puedes añadir las semillas o los frutos secos que más te gusten y así será mucho más nutritivo. Hacer el pan en casa no tiene precio, de esta manera sabemos lo que estamos comiendo nosotros y nuestra familia.

Como verás, este pan es MUY sencillo de hacer, si ves que la explicación es algo extensa es porque prefiero explicarte todos los detalles, para hacértelo aún más fácil.

 

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  • INGREDIENTES PAN CASERO de ESPELTA

    • 400 gr de harina de espelta ecológica

     

    • 250 ml de agua templada

     

    • 8 gr de levadura fresca

     

    • 1 cucharada pequeña de sal

     

  • PREPARACIÓN

  • Ingredientes en polvo

    Para empezar coloca en un bol 400 gramos de harina de espelta ecológica. Si quieres añadir jengibre molido, canela o nuez moscada, debes hacerlo en este momento. Una buena medida es una cucharada pequeña de cada especia. También es en este momento cuando le puedes añadir semillas al interior del pan. Si le has añadido alguno de estos ingredientes, debes mezclarlos bien con la harina.

  • Ingredientes líquidos

    A continuación haz un hoyo con tus dedos en el centro de la harina y allí coloca los 8 gramos de levadura fresca desmenuzada. Haz otro hoyo a un lado y añade dos cucharadas de aceite de oliva, le dará un buen sabor y lo hidratará. Una vez hayas puesto estos tres ingredientes, coge 250ml de agua templada. Es importante que sea templada ya que si está muy fría o demasiado caliente, no ayuda a que la levadura fermente. Tira un pequeño chorro de esta agua encima de la levadura, espera unos minutos hasta que veas unas pequeñas burbujas que se forman cuando se activa la levadura. Cuando esto ocurra puedes ir echando suavemente el resto del agua en el cuenco, y con la ayuda de un tenedor mezcla los ingredientes muy suavemente haciendo círculos hasta que estén completamente integrados.

  • Mezclar ingredientes

    Cuando estén todos los ingredientes integrados, espera 5 minutos y echa por encima la cucharadita de sal. Es mejor que lo hagas en este momento, porque si lo haces antes no ayudará a que la levadura se active. Una vez que hayas añadido la sal, saca la masa del bol y colócala en una mesa donde puedas amasar fácilmente.

    Limpia bien la mesa y espolvorea harina por encima para que la masa no se pegue. Es importante tratar con firmeza la masa al principio, con ganas y fuerza. Para activar el gluten y que la masa quede más porosa, tienes que darle un golpe sobre la mesa y a continuación estirarla, como si la quisieras romper. Repite este gesto varias veces, así le aportarás aire a la masa del pan. Hazlo durante 10 minutos y deja reposar otros 5 minutos aproximadamente.

  • Amasado y reposo

    Pasado este tiempo, continúa amasando plegando la masa sobre sí misma durante 5 minutos, al terminar, forma una bola con la masa. Este tipo de amasado es para terminar de integrar todos los ingredientes y para suavizar la masa. Una vez hecho esto pon un puñadito de harina de espelta en el mismo bol que usaste antes y coloca la bola de la masa dentro. Tapa con un paño y deja reposar 3 horas aproximadamente. La masa necesita calor para fermentar, busca un lugar cálido donde ponerla. Si estás en invierno y en tu casa hace frío, puedes ponerlo cerca de una estufa o de la cocina. No lo expongas a demasiada temperatura porque comenzará a cocinarse la masa.

    El tiempo de reposo depende de cuánto haya subido la masa y de cuánto tiempo dispongas, a veces en una hora ya ha doblado su tamaño. Nuestro consejo es que cuanto más repose mejor, de esta manera le estarás dando tiempo a la levadura para que fermente mejor.

  • Último reposo

    Pasadas las 3 horas de reposo recomendadas, puedes sacar la masa del bol y quitarle los gases que se ham formado. Házlo muy suavemente, como acariciándolo. A continuación vuelve a amasar plegando la masa sobre sí misma durante 5 minutos. Cuando termines, puedes hacerle al pan la forma que más te prefieras para hornearlo. Puedes utilizar un molde rectangular por ejemplo, si necesitas que su forma sea cuadrada para hacer bocadillos en una tostadora. O puedes hacerle una forma más artesanal, a nosotros nos gusta hacerlo ovalado y sin moldes. Si deseas ponerle semillas por encima, puedes humedecer la parte superior del pan con un pincel y espolvorear las semillas que hayas elegido. Una vez hayas hecho la forma en la que hornearás la masa, debes colocarla a reposar por última vez, en un molde o directamente en la bandeja del horno, aproximadamente una hora más tapada con un paño.

  • Horno y tiempo de cocción

    Recuerda encender el horno con antelación ya que debe estar muy caliente cuando pongas el pan dentro. Deberás encenderlo a máxima temperatura, sólo la parte de abajo.

    Cuando el pan ya haya reposado puedes hacerle unos cortes por encima, los cuales servirán de guía para cuando el pan se abra. Si no los haces, el pan se infla y se raja en cualquier sitio. Coloca el pan en la parte más alta del horno durante 12 minutos aproximadamente, a temperatura máxima -suelen ser unos 220 grados-. Verás que en ese tiempo el pan ya se habrá abierto y seguramente habrá duplicado su volumen. Cuando hayan pasado los 12 o 15 minutos baja la temperatura a 200 grados y hornea durante 30 minutos aproximadamente. Ojo, porque este tiempo es muy relativo según el horno, el nuestro necesita un poco más de tiempo. Es importante que vayas controlando el ritmo de cocción. Si necesitas puedes introducir una aguja de cocina para asegurarte cómo va el proceso. Si la aguja te sale limpia es muy probable que ya puedas sacar el pan del horno.

  • Pan listo

    Si el pan te gusta dorado por encima, los últimos minutos puedes encender la resistencia superior del horno. Cuando el pan esté en su punto, debes apagar el horno y dejar la puerta del horno abierta durante 10 minutos aproximadamente. A continuación puedes sacarlo del horno y déjalo encima de una rejilla para que reciba aire y no se humedezca. Una vez haya enfriado, puedes comerlo al momento calentito o esperar al día siguiente ya que suele estar más bueno.

     

  • ¡¡TIPS PARA CONSEGUIR EL MEJOR PAN!!

  • Amasado

    El truco para lograr una masa perfecta es amasar. Lo que no quiere decir darle una paliza al pan, basta con dedicarle unos cuantos minutos de pliegues. Cuando la masa esté lisa y no se pegue en la mesa ni en tus manos, significa que ya está lista.

  • Reposo

    Lo más importante de un pan casero es la fermentación. Ésta es la que determina la calidad del pan. Por eso cuanto más tiempo lo dejes reposar, mejor! La levadura necesita tiempo para trabajar y fermentar.

  • Un pan esponjoso

    Si tienes un ladrillo refractario, ponlo en la parte baja del horno, así absorberá el calor y aportará aún más temperatura al pan. Es un buen método para que el pan se abra y se infle rápido. Así conseguirás que la miga del pan esté más esponjosa.

  • Corteza crujiente

    La humedad durante el horneado es de vital importancia. Un buen truco es poner una olla de metal, llenita de agua, en la base del horno. Déjala durante toda la cocción y creará el vapor necesario para una corteza crujiente y con brillo.

  • Pan por más tiempo

    Si has horneado un pan y te ha sobrado, lo puedes poner dentro de una bolsa de tela. Nunca lo pongas en una de plástico ya que puede crear humedad y generar moho.

    Para tener siempre pan a mano, puedes hornear más panes, ponerlos en el congelador y sacarlos cuando los necesites.

Que lo disfrutes mucho y si te ha gustado compártelo ¡Gracias!

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