Cómo vivir en armonía tus ciclos femeninos

Las mujeres tenemos una gran conexión con la luna, tanto a nivel físico como a nivel emocional. Ésta nos marca los ritmos de la naturaleza e influye muchísimo en nuestro ciclo menstrual que, a su vez, nos conecta con cuatro de los arquetipos universales femeninos.

 

 

Personalmente la luna me encandila, me deja inmersa en un mundo de sensaciones y pensamientos, me traslada a mis ancestros y a la conexión que tenían con ella. Disfruto observándola y viendo como poco a poco crece, como poco a poco disminuye. Entro en conexión con ella, observo mi realidad y, entonces, soy consciente que mi vida funciona de la misma manera, todo es cíclico y todo está en movimiento constante. Mi ciclo menstrual es cíclico, mi estado emocional es cíclico. Todo se renueva, todo se acaba y vuelve a empezar. Todo muere y renace.

 

La madre tierra nos transmite este mensaje de muerte y renacimiento a través de nuestros ciclos femeninos. Necesitamos comprender y respetar nuestras vivencias internas cíclicas diarias, sólo de esta manera, nuestro ciclo menstrual será armonioso.

 

Para empatizar con los diferentes estados por lo que transitamos a lo largo del mes, es fundamental integrar las cuatro fases de la luna, nuestro ciclo femenino y sus cuatro arquetipos femeninos.

Los arquetipos son conjuntos de formas, imágenes y energías inconscientes. Patrones colectivos que se han transmitido a lo largo de la historia, los cuáles nos aportan información sobre conductas inconscientes que suelen manifestarse en las personas. Estos arquetipos nos pueden ayudar a entender los prototipos heredados de nuestro subconsciente colectivo.

De este modo, los arquetipos femeninos nos aportan la sabiduría para entendernos y aceptarnos. En consecuencia, podemos sanar bloqueos respecto a nuestro período, tanto mentales, como físicos o espirituales. Estas Herramientas para conectar con la menstruación te pueden ser de gran ayuda en este proceso.

Aquí te brindo la información que necesitas sobre las cuatro fases menstruales con sus respectivos arquetipos y sus cuatro lunas:

El arquetipo de la bruja:

La bruja posee sabiduría y tiene la habilidad de escuchar. Ella vive el poder de la renovación, sabe que la muerte es transformación y que es necesaria para poder ser más auténticas. Recogida en su oscuridad y en su interior la bruja se vuelve más intuitiva.

ÁRbol invierno

Este arquetipo representa la luna nueva y el invierno; momento de reposo y de renovación. La naturaleza nos muestra su lado más pasivo, quietud y silencio. En el invierno predomina la oscuridad y el mundo externo está muerto a simple vista; sin embargo en su interior no lo está.

El arquetipo de la bruja representa la menstruación, momento en el que necesitamos recogernos, necesitamos ser más reflexivas para centrarnos en lo esencial de nuestras vidas. Es un encuentro con la oscuridad, en el que necesitamos replegarnos en nuestro mundo interior. Si logramos descansar del ruido externo pueden surgir inmensas oleadas de energía creativa de nuestro ser.

Al igual que la naturaleza se renueva en este momento, nosotras también nos renovamos. El invierno y la luna nueva nos muestra su oscuridad; lo mismo ocurre en nosotras. A través de la menstruación, nuestra naturaleza cíclica nos da la oportunidad de parar, descansar y reflexionar sobre nuestra realidad. De esta manera podemos adentrarnos en una claridad interior, que nos aporta una gran sensibilidad para poder despedirnos y dar muerte a lo viejo. Deshacernos de todas las sensaciones y  emociones vividas a lo largo del mes que nos puedan provocar algún tipo de malestar.

 

La menstruación representa la oscuridad de la luna. Ella nos habla y nos dice que vayamos a nuestro yo más profundo; para poder iniciar, emprender o transformar desde la verdad de nuestro corazón.

 

El arquetipo de la doncella:

La doncella despierta y renace de la oscuridad de la fase anterior. Ella es una luz viva, es alegría y entusiasmo. La doncella está segura de sí misma, es activa e impulsiva. Su actitud es sensual de forma natural. Ella nos aporta la chispa y la fuerza para potenciar aquellos aspectos de nuestra vida que están estancados.

Árbol en primavera

Este arquetipo está representado por la luna creciente y la primavera; el despertar, el renacimiento que surge después de la muerte, la luz que surge después de la oscuridad. Simboliza la semilla que germina, los primeros brotes interiores que salen a la superficie.

Este arquetipo representa la preovulación, momento de mucho movimiento y crecimiento personal. Tiempo de mucha actividad y abundancia. Esta nueva fase será un momento en el que nos sentiremos renovadas, más limpias y auténticas; siempre y cuando nos hayamos permitido momentos de quietud en la oscuridad de nuestra menstruación.

Como la naturaleza nos indica, nuestro ciclo está pasando por un momento de mucho movimiento y ascenso, la luna está creciendo también, por eso todo en nuestras vidas lo hace también, puede crecer el amor, nuestras cosechas o nuestras relaciones personales. Se convierte en el momento idóneo para hacer peticiones o ceremonias y aumentar todo aquello que ya existe en nuestras vidas.

 

Esta energía de vida que emana de nuestro interior durante la pre ovulación, nos guiará en nuestro camino, lleno de proyectos e ideas creativas.

 

El arquetipo de la madre:

La madre es protectora, cuida de ella, de sus proyectos y de los demás. Ella nutre, alimenta y se entrega incondicionalmente. La madre es empática y  sensible hacia todo lo que la rodea.

Árbol en verano

La madre es representada por la luna llena y el verano. Momento de plenitud, en el que podemos ver que la tierra nos entrega sus primeros frutos maduros, crecidos a partir de las semillas sembradas en las fases anteriores. Al igual que los frutos, también nuestros proyectos pueden comenzar a madurar.

El arquetipo de la madre está representado por la ovulación, momento de expansión, en el que compartir con los demás se vuelve una necesidad. La creatividad y la pasión de esta fase se manifiesta en nuestra actitud. Gracias al arquetipo de la madre que nos acompaña durante la ovulación, aprendemos a integrar de forma natural la oscuridad y el renacimiento de las fases anteriores. Este hecho nos aporta una mayor consciencia interna y un sentimiento de unidad, en el que nosotras y nuestro entorno se convierten en un TODO. Por esta razón durante la ovulación estamos más abiertas a apoyar, acompañar y cuidar de los demás.

En esta fase tenemos más facilidad para exteriorizar nuestros sentimientos, que surgen de manera espontánea ya que están a flor de piel. Expresar nuestras ideas y poner límites es una necesidad recurrente en este período.  Durante la ovulación solemos estar más extrovertidas y receptivas, esto hace que se convierta en un momento idóneo para potenciar las relaciones personales o para solucionar algún conflicto pendiente.

 

En esta fase tenemos un gran poder creativo, somos tierra fértil. Gracias a la luna que nos cubre con su brillo y su fuerza, podemos crear todo lo que aún no existe en nuestras vidas.

El arquetipo de la hechicera:

La hechicera es intuitiva y perceptiva. Ella irradia sabiduría y tiene el poder de sanar.

Árbol en otoño

Este arquetipo representado por luna menguante y el otoño, nos muestra el descenso después de la expansión de la etapa anterior. La naturaleza entra en un proceso de decadencia, la luna comienza a menguar y los días empiezan a ser menos luminosos.

Este arquetipo representa la premenstruación, momento en el que empezamos lentamente un viaje hacia nuestro  mundo interior. Cuando entramos en esta fase, debemos acoger a la hechicera, abrazarla y escucharla, ya que nos puede trasmitir mucha información valiosa de cara a nuestro desarrollo personal.

Durante la premenstruación nos sentimos más introvertidas respecto a la fase anterior, nuestra energía empieza a descender. Estamos más reflexivas y necesitamos más tiempo para descansar. Es de vital importancia que cubramos esta necesidad de tranquilidad porque sólo de esta manera viviremos esta fase en armonía.

Más allá de tener esta necesidad de quietud, también es un momento de gran creatividad interna que no siempre sabemos manejar con sabiduría. Si no hemos aprendido a escuchar y canalizar estas oleadas de creatividad que surgen de forma espontánea, puede surgir en nosotras una sensación interna de incomprensión y de frustración intensa. Para llegar a un equilibrio en estos momentos, por un lado, es fundamental canalizar las energías de creación de una forma positiva, como puede ser pintando, cantando o haciendo aquello que nos haga sentir más libres y cómodas. Por otro lado, las energías de destrucción las podemos canalizar hacia la eliminación de todo aquello que no necesitamos en nuestras vidas, liberándonos así de viejas ataduras, tanto físicas como mentales.

 

Vivir el descenso de la pre menstruación con amor es fundamental para disfrutar de un ciclo menstrual sano y equilibrado; evitando el conocido trastorno premenstrual.

 

Fases de la luna

 

Comparto estas reflexiones porque soy mujer, somos mujeres, somos cíclicas y cambiantes, como la naturaleza misma. Los cuatro arquetipos de nuestro ciclo menstrual y las cuatro fases de la luna, nos aportan la sabiduría para vivir en sintonía con los ritmos de la naturaleza. Vivir esta sintonía con dichos aspectos nos ayuda a tener la consciencia de formar parte de un mismo ciclo natural universal y ,de ese modo, poder respetarlo.

A pesar de esta sintonía con la naturaleza, siempre debemos respetar nuestro propio ciclo interno, el cual no siempre concuerda con la luna y con sus arquetipos. Es decir, nos podemos encontrar menstruando en luna creciente y no en luna nueva (tal y como marcan los arquetipos); este hecho es perfectamente natural y mágico. Tenemos mucho que aprender de estos momentos, ya que nuestro ciclo nos está dando información personal del momento vital que estamos atravesando y esto es fundamental para comprender nuestra realidad y respetar nuestras necesidades en cada momento. Para encontrar nuestras propias respuestas en el camino hacia nuestro desarrollo personal, nos podemos preguntar por ejemplo: ¿cómo me siento cuando ovulo en luna nueva o en luna menguante?; ¿qué emociones siento?; ¿cómo está mi cuerpo?.

 

Por último, quiero compartir algo muy interesante con todas las mujeres y contigo que estás leyendo esto. Si ya conoces el diagrama lunar eres una afortunada, pero si no has tenido la oportunidad de hacer el tuyo propio, esta es tu oportunidad. Muchas mujeres al igual que yo hemos comprobado que es una herramienta de gran ayuda para descubrir cómo nos relacionamos con cada arquetipo y con cada luna a lo largo del mes. Una herramienta esencial que aporta mucha información personal sobre los patrones que repetimos a lo largo de nuestro ciclo menstrual. Si te interesa, puedes leer este artículo sobre Qué es un diagrama lunar y cómo utilizarlo.

 

Me encantaría que te sintieras cómoda para compartir con nosotras cualquier inquietud o experiencia de la cual nos podamos enriquecer todas. Gracias por tu tiempo y por tu confianza.

 

Un abrazo con el corazón.

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