Juego de inteligencia emocional y autocontrol para niños: El árbol

 

Hoy traemos un divertido juego para desarrollar la inteligencia emocional y el autocontrol en los niños. Su nombre es El árbol, y nos inspiraremos en su determinación y paciencia para aprender un poco de él.

Es un juego que puedes realizar en cualquier lugar. Sólo hacen falta las ganas y un poquito de imaginación.

Para empezar vamos decir a los niños que somos una semilla que ha caído de un árbol. Y cómo semillas que somos, tendremos que estar muy quietos y en silencio. Haciéndonos una bolita en el suelo. Con esto conseguiremos que bajen un poco las revoluciones y comiencen a conectar con el juego y la energía tranquila que queremos.

Poco a poco la semilla va brotando y creciendo. Así que nos ponemos de rodillas lentamente con el torso todavía recogido. Un árbol no tiene prisas por ser árbol, simplemente es lo que su naturaleza le dice, y se deja llevar. Tranquilo y confiado.

El tronco se va haciendo cada vez más grande gracias al agua y al sol, Así que les daremos las gracias por permitirnos crecer con la confianza de saber que tenemos todo lo que necesitamos. Lentamente enderezamos el tronco, poniendo el torso recto pero aún con las rodillas en el suelo.

El árbol se hace cada vez más grande. El viento le ayuda a tener un tronco fuerte, meciéndolo de un lado al otro, permitiéndole crecer robusto y sintiéndose saludable. Nos ponemos de pie y damos las gracias al viento por ayudarnos a estar bien y a crecer sanos.

Por último sus ramas crecen muy altas. Estiramos los brazos todo lo que podamos. Nos mecemos de un lado a otro gracias al viento y estamos un ratito sintiendo la fortaleza que nos brinda el árbol. Aprendemos de sus enseñanzas y le agradecemos.

Recuerda que tus palabras serán muy importantes para crear un ambiente que estimule al niño, así que puedes seguir la historia que he escrito e incluso cambiarla y mejorarla. También puedes poner música relajante con sonidos de bosque -en Youtube hay un montón- para estar más inmersos en el ambiente que quieres crear. Además, si estás dentro de casa, puedes abrir las ventanas para que entre un poco de brisa.

Con este juego conseguirás que el niño, de forma natural, aprenda a controlar sus emociones y a alcanzar un estado de paz y tranquilidad sin ningún esfuerzo.

Es un juego muy bueno para hacer antes de ir a la cama o después de un período de mucha excitación.

¡Espero que te guste! Si es así, compártenos 😉

 

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