El juego en el método Montessori

 

 

Para María Montessori "jugar es el trabajo de los niños". A partir de esta premisa se estructura un método que permite a los niños adaptarse y aprender del medio en el que se desarrollan gracias al juego.

Para los niños jugar es la forma de relacionarse con el mundo. Experimentan y aprehenden conocimientos a través de las experiencias resultantes del juego.

La imaginación y los juegos que realizan los niños les ayudan a crear asociaciones que les permiten entender cómo funciona la realidad en la que viven. A través del juego practican las relaciones sociales, el conocimiento del medio y la inteligencia emocional. Pero no sólo eso. Jugando los niños aprenden a conocer su cuerpo, desarrollan sus habilidades y destrezas motoras, su motricidad fina, su lenguaje y su creatividad.

El juego en la metodología Montesorri permite al niño desarrollar su independencia, tomar decisiones propias e ir paulatinamente desarrollando su capacidad para enfrentarse a problemas y encontrar la solución por sí mismo.

Actualmente, con la era tecnológica infestada de aparatos electrónicos, el juego didáctico y activo puede pasar a un segundo plano. Hoy en día muchos niños se divierten con dispositivos electrónicos, videoconsolas, televisores. Como resultado de este nuevo estilo de vida, se generan dinámicas familiares y sociales muy poco sanas. Es nuestra responsabilidad proporcionarles a los niños un entorno que favorezca el juejo. Así le estaremos dando la oportunidad para que desarrollen capacidades primordiales para tener una vida adulta plena.

Con el juego los niños aprenden a:
  • Relacionarse con lo demás
  • Desarrolar su creatividad
  • Entender el entorno
  • Cooperar y trabajar en equipo
  • Desarrollar su fuerza física

Según la práctica Montessori, es primordial brindarle al niño la oportunidad para ser activo en el juego, practicar y experimentar con su cuerpo y mente, con el movimiento. Haciendo, siendo partícipes. De esta forma, desarrollan y perfeccionan sus habilidades. Aprenden a relacionarse con ellos mismos y con los demás. A través del juego se conocen a ellos mismos, conocen sus límites, conocen sus estados emocionales. Todo esto les permite crecer con confianza y una actitud positiva ante las circunstancias que les presenta la vida.

Para María Montessori la esencia del juego se basa en:

  • Espontaneidad: es el propio niño quién decide cómo y cuándo jugar.
  • Propósito: en cada cato del juego hay un propósito de aprendizaje.
  • Creatividad: en el desarrollo de su ingenio el niño encuentra soluciones o inventa nuevas maneras de hacer.
  • Disfrutar: con cada actividad, al ser totalmente libre de hacerla, el niño encuentra satisfacción y diversión.

El juego, en sí, es una herramienta básica para el crecimiento de los peques. Es hermoso verlos jugar. Es hermoso observarlos cómo aprenden a través de su imaginación, del movimiento, de las decisiones que toman. Como adultos, debemos facilitarles este proceso, promoverlo, acompañarlos. Es fácil hacerlo. Sólo requieren nuestras ganas y una implicación sincera.

Si te interesa el método Montessori puedes leer nuestro artículo sobre Cómo aplicar el Método Montessori en Casa.

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