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El juego desestructurado y l@s niñ@s

 

Observando a Gael, nuestro hijo, y en general a todos los niños con los que tenemos contacto, me llamó la atención el hecho de que parecen disfrutar más y pasar más tiempo jugando a juegos que no requieren seguir una línea argumental, o un personaje. Es como si su imaginación volara sin límites, como si la conexión con el juego tomara posesión de su mente y cuerpo, y se soltara a pasar un rato divertido y lleno de creatividad. Eso es el juego desestructurado.

Recuerdo cuando era niño y no tenía todos los juguetes que me gustaban. Normalmente eran juguetes como Mr. Strecht, coches a radiocontrol, personajes de películas, etc. Recuerdo también, y lo entiendo ahora, que el deseo de tenerlos tenía más relación con una buena campaña de márketing por parte de los fabricantes, que con auténticas ganas de pasar grandes ratos con dichos juguetes. Ahora lo entiendo, y ahora lo veo. Porque también recuerdo que después de unos pocos días había perdido completamente el interés.

Ahora que soy padre tengo la oportunidad de vivirlo todo desde el otro lado, desde detrás de la barrera. Ahora es mi hijo el que está allí, donde antes estaba yo. Eso me permite observar, analizar y sacar conclusiones.

Gael es un niño que le encanta jugar, como todos -cuando el ambiente y las circunstancias se los permite-, y le encanta jugar con todo tipo de juego: con Buzz Lightyear, con sus coches, con los perros de La Patrulla Canina (Paw Patrol en latinoamérica), en fin, con un montón de juguetes y personajes. ¡Y se lo pasa genial, no lo dudéis!, pero por poco tiempo.

En cambio, observo cuando juega con arcilla, con témperas, lácipes de color o ceras, con plastilina, con los cubos de construcción, con las fichas de Lego, y la situación es completamente diferente.

Como ya decía antes, la conexión que se establece entre él y la experiencia es mágica. Está metido en el papel, absorto en el juego, está viviéndolo. A parte de pasar muuuuucho más tiempo jugando. También me doy cuenta que su creatividad vuela sin límites, que tiene la independencia de dirigir su atención y su experiencia libremente, que puede expresar sus pensamiento y sentimientos en la actividad más fácilmente. Porque cada niño practica y recrea lo que su personalidad y su mente están absorbiendo de su experiencia, y lo hacen a través de el juego. Y con el juego desestructurado noto que lo hace de una forma más orgánica y natural, más libre.

 

Bases del juego desestructurado

El juego desestructurado es algo muy simple de aplicar en casa y es incluso más barato que comprar cada juguete que los fabricantes sacan al mercado. Se trata de tener en cuenta estos principios básicos a la hora de elegir con qué juegan nuestros hijos:

 

  1. Los juguetes no se deben limitar a personajes, a "personalidades", ni a identidades.
  2. Los juegos no están basados en alcanzar objetivos ni ganar recompensas. También debes tener en cuenta que si tu hij@ quiere hacer de un juego desestructurado un juego de objetivos y/o recompensas, es perfecto.
  3. Los juguetes deben permitir crear libremente historias, situaciones, lugares o cosas. Por eso son tan aconsejables los cubos de contrucción, arcilla, pinturas, etc.

 

Si te das cuenta, teniendo en mente estos tres simples parámetros, podrás ofrecerle a tu hij@ la oportunidad de desarrollar muchos hábitos y rasgos positivos en su personalidad.

 

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