Jabón sólido de caléndula y lavanda

-Para pieles sensibles, incluida la de los niños-

 

Desde que empecé a reducir el plástico en mi vida, la manera de entender la higiene personal cambió radicalmente. Casi todos nosotros compramos los productos personales en formato líquido; los jabones corporales líquidos, el champú líquido, el acondicionador líquido, la pasta de dientes líquida. Todos ellos vienen en envases de plástico. Cuando fui consciente de todo el plástico que yo sola generaba anualmente en productos de higiene personal quedé totalmente asombrada. Así que me puse manos a la obra para revertir esta situación y empecé a investigar alternativas más amigables con el entorno y conmigo.

A raíz de esa revelación, decidí empezar a crear yo misma los productos para mi higiene personal y la de toda mi familia. No os imagináis todos los beneficios que nos trajo hacer este gran cambio. Por un lado, ya no utilizamos envases de plástico para la higiene y así reducimos nuestra huella medioambiental. Por otro lado, considero que es empoderador saber lo que le estás poniendo a tu cuerpo y poder elegir ingredientes que sean naturales. Además, a los jabones industriales le extraen su glicerina y la utilizan para crear otros productos de belleza. Por esta razón, los industriales suelen resecar la piel. En cambio, los jabones que están hechos de forma casera contienen su glicerina natural,  la cual limpia aportando hidratación y respetando tu piel.

Si te interesa, además de jabón corporal, también hacemos de forma casera nuestro champú sólido, que en breves os explicaremos cómo lo hacemos, y un jabón para el hogar que es multiusos y nos sirve para lavar la ropa y muchas más cosas. Si te interesa puedes visitar la entrada donde te explico con detalle Cómo hacer jabón multiusos de forma casera.

 

Ahora vamos a ver la receta de hoy para hacer el jabón corporal sólido de caléndula. Es un jabón libre de tóxicos, es cremoso y deja la piel suave gracias al efecto calmante de la caléndula. Además el aceite esencial de lavanda es relajante y aporta un aroma riquísimo.

  • Ingredientes

  • 300 gr de aceite de coco
  • 150 gr maceración de caléndula en aceite de oliva
  • 50 gr de aceite de almendras dulces
  • 15 gr de aceite esencial de lavanda (o el que tú prefieras)
  • 194,5 de agua templada (previamente hervida)
  • 75,5 gr de sosa cáustica
  • Material necesario

  • Mascarilla o pañuelo para proteger la boca
  • Gafas y guantes
  • 2 recipientes
  • Utensillo de metal para mezclar
  • Moldes pequeños (si quieres jabones individuales). Pueden ser de silicona o puedes reutilizar cajas de leche.

  • Preparación

  • Elige un lugar ventilado, ponte guantes, tápate la boca con un pañuelo o mascarilla y ponte gafas para protegerte los ojos.

    Estas medidas son importantes ya que al principio la reacción de la sosa con el agua genera gases que debemos evitar inhalar y tocar. Con estas precauciones estarás segur@ para empezar. -La sosa cáustica es irritante sólo en estado puro-

1- Prepara todo el material necesario para tenerlo a mano durante el proceso. Empieza virtiendo la sosa en el agua, nunca al revés. Revuelve hasta que la sosa se disuelva por completo. La mezcla de estos dos ingredientes provoca una reacción en la que el agua se calienta y llega a los 80º aprox. Reserva y espera que se temple.

2- Mientras tanto, vierte el aceite de oliva y el aceite de coco en una olla y caliéntalos a baño maria hasta que lleguen a los 40º aprox.

3- Cuando el agua y la sosa se haya templado y haya llegado a los 40-45º, añádele los aceites suavemente que has puesto al baño maria y mézclalos con la ayuda de una batidora (minipimer).

4- Cuando estén integrados y sea un liquido algo espeso añade el aceite de almendras y bate un poco más.

5- Por último se añade el aceite esencial de lavanda (si prefieres puedes cambiar este aceite esencial por otro que te guste más). Mezcla con paciencia todos los ingredientes.

6- Vierte la mezcla en los moldes (Yo utilicé unos moldes de silicona para hacer magdalenas que tenía en casa). Deja los jabones en un lugar oscuro y seco durante 1 o 2 días.

7- Pasado este tiempo los podrás desmoldar. Déjalos separados entre sí y ponles un trapo por encima en un lugar seco para que pasen el proceso de saponificación durante 40 días. El período de saponificación es imprescindible y necesario para que el jabón llegue a tener el pH adecuado para nuestra piel. Pasados los 40 días ya podrás utilizar y disfrutar de tu jabón casero.

TIPS A TENER EN CUENTA

  • Esta receta es para hacer unos 8 jabones del tamaño de una magdalena. Guarda en un lugar seco los jabones que no utilices al momento.

  • Después de ducharte deja el jabón fuera de la ducha hasta su próximo uso. Así evitarás que se disuelva y se gaste muy rápido.

  • Este jabón es la mejor opción para viajar en avión gracias a su formato sólido. Consigue una jabonera para trasportarlo y lo podrás llevar contigo a todos lados. Es muy práctico.

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