Cómo dejar la ciudad para vivir en el campo

 

Ya hace algún tiempo les hablé de mi experiencia al dejar la ciudad para ir a vivir al campo. Cómo terminamos dejando, mi pareja y yo, una ciudad grande y caótica como Barcelona para ir a vivir en un pueblito asturiano en medio del campo.

A pesar de que en muchos momentos la razón nos impulsaba a quedarnos en la comodidad de lo conocido, de lo habitual, nuestras ganas y la confianza en que podríamos hacerlo marcaron la diferencia.

El viaje ha merecido la pena. Perseguir lo que de verdad deseas, y llegar a conseguirlo, es una de las mayores satisfacciones de la vida.

Ahora sí lo importante, ¿cómo dejar la ciudad para ir a vivir al campo?

  • Toma una decisión y plántate en ella

    Si dejar la ciudad por el campo es lo que de verdad quieres, toma una decisión. Una vez lo hayas hecho, actúa en consecuencia. Desde ese momento todos tus pensamientos, palabras y acciones deben estar encaminados a conseguir ese propósito. Te deben llevar hacia esa meta.

    Habrán momentos de dudas, de miedo, incluso de aparente arrepentimiento. No importa, es normal. Estás totalmente acostumbrado a un estilo de vida que te tiene atado. Te tiene atado a la creencia de necesitar una ciudad para sobrevivir. Te tiene atado la "facilidad" de cambiar tu tiempo por dinero. Te tiene atado a necesidades artificiales y vacías con las que pretendes sustituir la verdadera felicidad. Recuerda, por encima de todo esto tomaste una decisión y te vas a ceñir a ella.

     

  • Confía en ti y en tus capacidades

    Dejar la ciudad para muchos consiste en cambiar completamente su vida. Dejar el trabajo, alejarse de los amigos y de la familia. Al menos ese fue mi caso. Muchos de mis miedos se basaban en las pocas oportunidades de trabajo que hay en el campo.

    La ciudad es como la colmena de nuestra sociedad. Allí tenemos oportunidad de sobrevivir, porque allí encontramos todo lo que necesitamos. O bueno, eso es lo que nos han dicho y lo que nos quieren hacer creer. Seguro que hay algo en tu vida que siempre has querido hacer. Escribir, tejer, enseñar a otros algo que se te da bien, pintar, tener un huerto. En fin, infinidad de cosas. Cuando confías y tienes claro lo que quieres hacer, los medios para conseguirlo aparecerán. Y para que te sirva de aliciente, la vida en el campo es mucho más barata que en la ciudad (y tranquila).

     

  • Confía en la vida

    Ésta debería ser muy fácil, pero es difícil. La obsesión que tenemos por el control raya lo enfermizo. Queremos saber de antemano cómo irá todo y nos cuestra arriesgar en algo que se sale nuestros hábitos. A pesar de todo tendrás que hacerlo. Tendrás que confiar en la vida y en lo que te da. Tendrás que confiar en que aparecerán en tu camino las circunstacias y personas que necesitas para conseguir lo que deseas. Cada situación será una oportunidad. No fuerces nada y permite que las cosas fluyan.

     

  • Tómate tu tiempo

    Cuando estás planeando y ordenando un futuro para que sea duradero, no hay prisas. Elige bien y entre muchas opciones. En nuestro caso estábamos seguros que queríamos vivir en una casa con terreno y naturaleza cerca. Ya teníamos algo claro. Después de saber con cuánto dinero contábamos y cuánto era lo mínimo con lo que podíamos vivir cada mes, nos aclaramos respecto a nuestras posibilidades: ¿qué tipo de casa?, ¿dónde? (no es lo mismo Asturias que Girona), ¿qué necesitabamos cerca?, etc. Con toda esta información pudimos dar el siguiente paso: elegir el sitio de nuestra futura casa y de nuestro futuro futuro (valga la redundancia). Entre que tomamos la decisión y encontramos una casa adecuada pasaron meses, 4 o 5 si no recuerdo mal. Con esto quiero decirte que no te desesperes. Aplica el punto anterior y siéntete tranquilo porque lo que necesitas llegará.

     

  • Arriesga

    No se trata de ser suicidad o inconsciente, pero en la vida solamente arriesgando, saliendo de la zona de confort, de la comodidad de la seguridad, conseguiremos cosas realmente valiosas. Piensa que muchos pensamiento que tendrás serán dudas y miedos infundados. Es la razón que lo quiere controlar todo e ir a lo seguro siempre. Arriesga porque confías en ti, en tu fuerza, en tu poder, en tus posibilidades, en tu saber hacer. Arriesga porque te impulsa en corazón. Y mantente fuerte y centrado. Aunque haya aspectos de la decisión que todavía no estén del todo claras y tu mente te dice que vayas por camino seguro, no le hagas caso, no todo en esta vida puede estar bajo control. Acéptalo y déjalo ser.

     

  • Al principio, ten paciencia

    Lo comienzos requieren más esfuerzo, tiempo y ganas. Los cambios son muchos, por lo que tendrás que ser muy activo. Mudanza, dejar un montón de cosas en orden en la ciudad que dejas. Poner todo en orden allá donde llegas. Y dejar en orden no es sólo mover cosas y objetos de un lugar a otro. Dejar en orden es ir a empadronarse, cambiar los documentos del coche, inscribirte en la seguridad social, etcétera, etcétera.

    Con todo esto quiero decirte: te sentiras cansado, agotado incluso, con ganas de tirarte al sofá y regodearte en la autocompasión. Y por su puesto que puedes hacerlo y aceptarlo, pero solo por un momento. Después de recargar pilas debes sacudirte y automotivarte, llenarte de ganas y paciencia hacia tu nueva vida. Ilusión y paciencia, porque no es fácil al principio, porque son muchos cambios, porque te sentirás incómodo. Pero todo eso pasará y, al pasar, vendrá la calma y la satisfacción.

     

  • Ten la mente y el corazón abiertos

    Te adentras en un territorio desconocido. Tendrás nuevas experiencias. Conocerás nuevas personas, nuevas formas de entender la vida. Abre tu mente y tu corazón para recibir todo lo que esta nueva situación puede aportarte. Tendrás que estar abierto a cambiar tu perspectiva de la vida, tus creencia e incluso tus valores. Te darás cuenta que muchas cosas que antes eran importantes dejarán de serlo. Y eso está bien. Estás cambiando, te estás transformando, te estás mejorando, te estás adaptando.

     

Aparte de los pormenores que puede haber en un proceso de cambio de ciudad y de estilo de vida en general: ¿cómo fue la mudanza?, ¿cómo lo hiciste económicamente?, y ese tipo de preguntas. En esta entrada quería centrarme en la parte interna de esta decisión. Cómo fueron los cambios emocionales y en mentales.

Espero que nuestro ejemplo te sirva de ayuda o inspiración para conseguir cualquier propósito. Si alguien pudo hacerlo, tú, con total seguridad, también podrás hacerlo.

 

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